Durante su Rendición de Cuentas, el edil confirmó que el exjefe de Comunicación Social Estratégica y Relaciones Públicas seguirá cobrando del erario pese a los señalamientos ciudadanos.
La administración municipal de Bahía de Banderas quedó bajo la lupa tras la reciente postura del alcalde Héctor Santana García, quien durante su informe de «Rendición de Cuentas» dejó en claro que la disciplina administrativa no se aplica por igual para todos. Santana confirmó que, aunque hubo un relevo en la titularidad, Brayan Quintero González no será dado de baja y continuará dentro de la nómina municipal.
Este anuncio desató críticas debido a que Quintero González, quien se desempeñaba como Jefe de Comunicación Social Estratégica y Relaciones Públicas, ha sido señalado en redes sociales de haber estado involucrado en la volcadura de una camioneta oficial propiedad del Ayuntamiento. Lejos de iniciar una investigación transparente, el primer edil optó por desmentir los hechos y brindar protección política a su colaborador.
El fin del discurso de igualdad
La decisión de Santana García sepulta su conocida promesa de «todos coludos o todos rabones». Con esta acción, el mandatario aplicó una justicia selectiva: justificación y gracia para los amigos, mientras que para el resto de los trabajadores se pregona la ley rigurosa. El alcalde defendió la permanencia de Quintero alegando que «está bien», omitiendo cualquier sanción por el presunto uso indebido de los bienes públicos.
Un silencio que cuestiona la transparencia
Al no aclarar quién conducía la unidad de Comunicación Social al momento del siniestro, ni detallar el costo que representará para el erario la reparación o el deducible del seguro, Santana García evidenció un encubrimiento institucional. Las preguntas sobre el estado del vehículo quedaron sin respuesta, dejando el patrimonio de los bahiabanderenses en la opacidad.
Esta red de protección a favor del exjefe de Comunicación Social Estratégica deja una sombra de duda sobre la ética de la actual administración, donde la lealtad personal parece pesar más que la responsabilidad pública y el respeto a la legalidad.
Fuente: Rendición de Cuentas | © Con información de Lorena Moguel








