El mandatario estadounidense endurece su ofensiva contra los medios; advierte con penas de prisión y la revocación de licencias a cadenas que publiquen «fake news».
La libertad de expresión en Estados Unidos enfrenta una crisis sin precedentes este marzo de 2026. El presidente Donald Trump ha intensificado su retórica contra la prensa, calificando a reporteros críticos de «criminales» y sugiriendo que deben ser procesados por traición a la patria. Bajo la ley federal, este cargo conlleva castigos extremos que incluyen la cárcel prolongada o incluso la ejecución.
Golpe a las licencias de televisión
La amenaza ha pasado de los discursos a la acción administrativa. El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Brendan Carr, advirtió a las cadenas de televisión que su permanencia en el aire corre peligro si continúan difundiendo lo que el gobierno cataloga como «noticias falsas». Trump respaldó de inmediato la medida, asegurando que las organizaciones «antipatrióticas» deben perder su derecho a transmitir.
Censura y control editorial
La estrategia de la Casa Blanca para silenciar a la prensa incluye:
Vetos en el Pentágono: Prohibición a fotógrafos de capturar imágenes «negativas» de altos funcionarios.
Purga mediática: Festejo oficial por la cancelación de programas críticos y el despido de comunicadores tras la compra de medios por aliados del presidente.
Presión a magnates: Dueños de diarios históricos han comenzado a limitar la crítica editorial para evitar represalias directas del Ejecutivo.
Un futuro incierto para la libertad
Mientras sectores de la oposición denuncian que estas tácticas pertenecen a un manual de autoritarismo, la presión económica y legal está logrando que grandes corporativos de la prensa cedan ante el temor de represalias. Para los expertos del Instituto Poynter, el uso del poder estatal para exigir subordinación mediática marca un punto de quiebra en la democracia más influyente del mundo.
Fuente: Corresponsalías Washington y Nueva York | © Redacción NoticiasPV









