Autoridades norteamericanas interceptaron el buque petrolero «Aquatravesia» con 227 kilogramos de cocaína; la tripulación pretendía entregar el contrabando en aguas nacionales a células del crimen organizado.
Los mecanismos de coordinación e inteligencia aduanera en los litorales del Pacífico norte permitieron desarticular un canal de distribución internacional de estupefacientes. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos informó sobre el decomiso de un cargamento que sumó 227 kilogramos de cocaína de alta pureza, el cual permanecía oculto en los compartimentos de un buque petrolero con la finalidad de ser transferido a embarcaciones ligeras pertenecientes a un cartel delictivo mexicano.
Las indagatorias oficiales detallaron que la nave implicada corresponde al buque tanque denominado “Aquatravesia”, un navío de propiedad e inversionistas griegos que navega bajo la bandera de conveniencia de Liberia, cuya ruta comercial se originó en puertos de Ecuador con destino final hacia la Unión Americana. De acuerdo con las declaraciones del propio capitán de la embarcación, el plan logístico de la delincuencia estipulaba que al adentrarse en la Zona Económica Exclusiva de México, entre el 14 y 15 de mayo, lanchas rápidas interceptarían el barco a unas 80 millas náuticas de la franja costera para retirar los paquetes.
Los registros de la tripulación expusieron que el cargamento fue detectado inicialmente en el depósito de residuos del barco, determinando que los bultos compactados pertenecían a un marinero de origen filipino identificado bajo el nombre de Ceasar Tubay Gelacio, quien presuntamente coordinaba los enlaces de radiofrecuencia con los receptores en territorio nacional. Ante estos hallazgos, las agencias de seguridad estadounidenses ordenaron el desvío forzoso del cargamento hacia el complejo portuario combinado de Los Ángeles y Long Beach, en el estado de California, donde oficiales federales aseguraron la mercancía ilícita.
Las repercusiones legales por este operativo derivaron en visiones encontradas por parte de los países involucrados, ya que mientras los tribunales norteamericanos procesan penalmente al ciudadano filipino, quien podría alcanzar una condena de cadena perpetua, los informes de la corporación estatal Flota Petrolera Ecuatoriana (EP Flopec) confirmaron la detención de tres tripulantes, incluyendo al mando principal de la embarcación. La paraestatal sudamericana aclaró que el barco operaba bajo un esquema técnico de arrendamiento mercantil con la firma transnacional Mercuria, consorcio enteramente responsable de la contratación del personal y la custodia de los traslados marítimos.
Fuente: Departamento de Justicia de los Estados Unidos | © NoticiasPV Nayarit









