Sustraen fusibles, terminales, cableado y piezas fabricadas con cobre que suelen tener valor en el mercado informal. Reportes similares existen también en Ameca, Tala, Talpa de Allende y Mascota. Piden mayor vigilancia policiaca
Un nuevo esquema delictivo ha comenzado a encender las alertas entre empresarios y autoridades de seguridad de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, luego de detectarse un incremento en los robos dirigidos contra la infraestructura eléctrica de tiendas de conveniencia y establecimientos comerciales.
La situación fue analizada durante una reciente reunión de seguridad encabezada por integrantes de la Alianza Metropolitana de Seguridad y Comercio (AMESYC), donde se advirtió que este tipo de delitos ha mostrado un crecimiento constante desde finales de 2025, afectando la operación diaria de diversos negocios tanto en Puerto Vallarta como en Bahía de Banderas.
De acuerdo con la información compartida por representantes del sector comercial, los responsables han modificado su forma de operar. Inicialmente causan daños en gabinetes eléctricos o sistemas de medición y posteriormente sustraen componentes como fusibles, terminales, cableado y piezas fabricadas con cobre, materiales que suelen tener valor en el mercado informal.
Empresarios señalaron que este fenómeno ya no puede considerarse un hecho aislado, pues existen reportes similares en distintos puntos de la región y en municipios del interior de Jalisco, entre ellos Ameca, Tala, Talpa de Allende y Mascota, lo que evidencia una problemática que se ha ido extendiendo a diferentes zonas comerciales.
Además de las pérdidas materiales, cada incidente genera consecuencias operativas importantes para los establecimientos afectados. La interrupción del suministro eléctrico obliga en algunos casos a suspender actividades durante varias horas, provocando pérdidas económicas, afectaciones a equipos de refrigeración y daños en mercancías que requieren mantenerse bajo condiciones específicas de temperatura.
Representantes empresariales estiman que el costo directo para reparar cada evento puede oscilar entre cinco y siete mil pesos, sin considerar las pérdidas derivadas del cierre temporal de los negocios o la disminución en las ventas.
Otro aspecto que preocupa a los comerciantes es que los responsables parecen actuar con rapidez y con conocimientos básicos sobre instalaciones eléctricas, ya que los daños y la extracción de componentes suelen realizarse en periodos cortos de tiempo, principalmente durante la noche.
Ante este panorama, la AMESYC hizo un llamado a las corporaciones de seguridad para fortalecer los recorridos de vigilancia en zonas comerciales y dar seguimiento a las investigaciones relacionadas con estos casos, con el objetivo de identificar a los responsables y frenar la expansión de esta modalidad delictiva.
De igual forma, exhortó a los propietarios y encargados de negocios a denunciar cada incidente ante las autoridades competentes y aportar material videográfico cuando exista, ya que la integración de denuncias formales permite establecer patrones de operación, robustecer las carpetas de investigación y diseñar estrategias más efectivas para combatir este delito.

