Organismos de salud precisan que silenciar las notificaciones reduce la fatiga mental y mejora la calidad del descanso profundo.
Apagar las alertas y suspender el uso del teléfono móvil 60 minutos antes de acostarse se ha consolidado como una regla indispensable para proteger la salud neurológica y optimizar el rendimiento diario. Diversos análisis clínicos señalan que interrumpir la estimulación digital previa al sueño previene microdespertares nocturnos y favorece los procesos biológicos encargados de fijar los recuerdos en el cerebro.
La exposición a la luz azul emitida por pantallas durante la noche altera de forma directa la producción de melatonina, la hormona responsable de inducir el descanso. Al mantener las notificaciones encendidas, el cerebro permanece en un estado constante de alerta atencional, lo que fragmenta los ciclos de sueño profundo y provoca somnolencia, estrés y fallas de concentración al día siguiente.
Especialistas sugieren establecer una rutina nocturna libre de dispositivos electrónicos, dejando el teléfono fuera de la recámara o activando el modo no molestar. Implementar este ajuste cotidiano reduce la ansiedad por hiperconectividad y permite que el organismo recupere su ritmo circadiano natural de descanso.
Fuente: AASM / HMS | © Redacción NoticiasPV Nayarit









