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Más que una infección común: La diversidad de la Candidiasis y su impacto en la mujer

Especialistas advierten que la resistencia a los tratamientos suele deberse a la presencia de especies de hongo distintas a la Albicans; identificar el tipo de hongo es crucial para evitar infecciones recurrentes.

La candidiasis se mantiene como una de las afecciones ginecológicas más frecuentes a nivel global. Aunque este hongo forma parte de la microbiota natural del cuerpo humano, diversos factores pueden romper el equilibrio biológico, provocando una proliferación excesiva que desencadena síntomas molestos y, en casos graves, complicaciones sistémicas.

Las variantes del hongo: No todas son iguales

Aunque la mayoría de los diagnósticos apuntan a la Candida albicans, la comunidad médica señala que el aumento de casos resistentes se debe a otras especies con comportamientos biológicos distintos:

Candida albicans: Es la cepa más común y la que mejor responde a los antifúngicos convencionales.

Candida glabrata: Se asocia a infecciones crónicas y presenta una alta resistencia a los medicamentos de primera línea.

Candida tropicalis: Suele atacar a pacientes con sistemas inmunológicos comprometidos, generando cuadros persistentes.

Candida krusei: Considerada una de las más agresivas por su dificultad intrínseca para ser eliminada con tratamientos estándar.

Manifestaciones y zonas de afectación

La infección por Candida no se limita al área vaginal, sino que puede colonizar distintos tejidos dependiendo de las condiciones de humedad y temperatura:

Vaginal: Presenta flujo espeso (similar al requesón), picazón intensa e inflamación.

Oral (Muguet): Aparece como placas blanquecinas en la lengua y encías, común tras el uso de antibióticos potentes.

Cutánea: Se localiza en pliegues de la piel como axilas, ingles o debajo de los senos, causando enrojecimiento vivo.

Sistémica: La variante más peligrosa; el hongo entra al torrente sanguíneo y puede afectar órganos internos en personas inmunocomprometidas.

Factores que «alimentan» al hongo

Existen catalizadores que facilitan el crecimiento de la Candida, tales como el descontrol en los niveles de glucosa (diabetes), cambios hormonales durante el embarazo, el uso de ropa excesivamente ajustada que no permite la ventilación y, sobre todo, la alteración de la flora bacteriana por el consumo de antibióticos.

El reto del diagnóstico preciso
La automedicación es el principal enemigo en el control de la candidiasis. Debido a que especies como la Glabrata o la Krusei requieren terapias específicas, el uso indiscriminado de óvulos o cremas comerciales solo logra fortalecer al hongo, convirtiendo un episodio aislado en un problema recurrente que afecta la calidad de vida de la mujer.

Fuente: Especialistas en Salud Femenina / Ginecología Clínica | © Redacción NoticiasPV Nayarit

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