La planta Lake City en Missouri, principal proveedora de las fuerzas armadas estadounidenses, es señalada como la fuente de las balas calibre .50 utilizadas por el narco.
Una investigación publicada por The New York Times ha puesto al descubierto una alarmante conexión entre la industria militar de Estados Unidos y el poder de fuego del narcotráfico en México. Según el reportaje, municiones de alto calibre fabricadas en la planta Lake City Army Ammunition, propiedad del gobierno estadounidense, han sido incautadas en territorio mexicano tras enfrentamientos entre grupos criminales.
Las piezas, específicamente de calibre .50, son el combustible necesario para rifles de asalto como el Barret M82, armas capaces de derribar helicópteros y atravesar blindajes pesados. Estas municiones han sido recuperadas por agentes federales en zonas de conflicto como Sinaloa, donde las facciones del Cártel de Sinaloa mantienen una pugna interna desde la detención de Ismael “El Mayo” Zambada.
El vacío legal que beneficia al crimen
Aunque la planta es propiedad del Pentágono, los acuerdos comerciales permiten que contratistas privados vendan el excedente de producción al mercado minorista. El diario estadounidense destaca varios puntos críticos:
Mercado civil limitado: En EE. UU. hay pocos compradores legítimos para rifles calibre .50, por lo que el grueso de la demanda proviene de compradores que desvían el material hacia la frontera.
Uso letal: Los cárteles han utilizado este armamento para realizar asesinatos de alto impacto y resistir operativos militares en suelo mexicano.
Doble cliente: Paradójicamente, el propio Gobierno de México también es cliente oficial de la planta Lake City para abastecer a sus fuerzas de seguridad.
Presión diplomática
Este hallazgo ocurre en un momento de tensión sobre el control de armas. Apenas el pasado 24 de enero, el Grupo de Implementación de Seguridad entre México y Estados Unidos (GIS) acordó intensificar el combate al tráfico de armas. Sin embargo, la revelación de que el propio sistema de suministros militares de EE. UU. está alimentando indirectamente al narco pone en entredicho la efectividad de los acuerdos bilaterales.
Fuente: The New York Times / SRE | © Redacción NoticiasPV

