El mandatario estadounidense presumió públicamente haber intervenido ante Gianni Infantino para permitir que el delantero Folarin Balogun juegue contra Bélgica.
Un severo escándalo de interferencia política y sumisión institucional sacude los cimientos de la FIFA. El expresidente y actual mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, reveló de forma abierta haber sostenido una conversación telefónica directa con el titular del máximo organismo rector del balompié mundial, Gianni Infantino, con el objetivo explícito de exigir la anulación de una tarjeta roja impuesta al atacante estadounidense Folarin Balogun, logrando que la Comisión de Disciplina congelara la sanción de manera inédita.
El propio mandatario norteamericano relató ante los corresponsales de la Casa Blanca cómo descalificó el criterio del silbante central brasileño Raphael Claus, tildando la expulsión de «injusta» y operando una revisión exprés al margen de los canales oficiales. Aunque los voceros institucionales de la federación internacional argumentaron de manera apresurada que sus comités jurídicos gozan de absoluta autonomía y que la pena simplemente fue suspendida bajo reserva por un periodo de un año, el jugador quedó habilitado de inmediato para el trascendental compromiso frente a la selección de Bélgica.
Esta resolución de la cúpula del fútbol asociado desató una ola de indignación global. La UEFA emitió un enérgico pronunciamiento acusando a la corporación de «cruzar una línea roja» inadmisible, mientras que el exdirigente Joseph Blatter condenó el acto sentenciando que las normativas de competencia no pueden ser modificadas por caprichos del poder político. El suceso evoca los episodios más oscuros del deporte mundial, reviviendo las presiones ejercidas por regímenes fascistas en Italia 1934 o las manipulaciones operadas por la Junta Militar de Jorge Videla en el torneo de Argentina 1978.
Fuente: Corresponsalías de la Casa Blanca / UEFA | © Redacción NoticiasPV Nayarit









