Investigaciones de la UNAM y organismos internacionales revelan que dormir menos de siete horas altera las hormonas que controlan el hambre y la saciedad.
El hábito de dormir de forma deficiente o incompleta no solo genera fatiga crónica, sino que tiene un impacto directo y negativo sobre el control del peso corporal. De acuerdo con información especializada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la privación de un descanso adecuado desencadena alteraciones metabólicas severas y modifica los procesos hormonales encargados de regular el gasto energético y el apetito en las personas.
La explicación científica de este fenómeno radica en dos hormonas esenciales: la leptina y la grelina, las cuales controlan la saciedad y el hambre, respectivamente. Al no alcanzar las horas de sueño recomendadas, el organismo disminuye la producción de leptina y eleva los niveles de grelina, lo que provoca que el cerebro reciba señales constantes de apetito, incrementando de manera natural la ingesta calórica diaria y disminuyendo la capacidad corporal para procesar de forma correcta la glucosa.
A este diagnóstico se suman los criterios de instituciones como la Clínica Mayo y la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cuales coinciden en que un descanso insuficiente deteriora las áreas cerebrales vinculadas a la toma de decisiones, inclinando las preferencias de los pacientes hacia alimentos de alto contenido calórico y azúcares a deshoras. Ante este panorama de salud pública, los especialistas recomiendan que la población adulta duerma un mínimo de siete horas consecutivas por noche, limitando el uso de dispositivos electrónicos antes de ir a la cama para estabilizar el equilibrio energético.
Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS) | © Redacción NoticiasPV Nayarit

