Una investigación internacional reveló que el organismo rector del futbol mundial cubrió las obligaciones fiscales de su dirigente en Estados Unidos mediante acuerdos no transparentados públicamente.
La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) acordó cubrir aproximadamente cuatro millones de dólares correspondientes a las obligaciones fiscales de su presidente, Gianni Infantino, en Estados Unidos, de acuerdo con una investigación difundida por el diario The New York Times y basada en documentos internos del organismo. El beneficio financiero fue autorizado en mayo de 2024 por el comité encargado de las remuneraciones, luego de que el directivo trasladara su residencia oficial a la ciudad de Miami como parte de los preparativos para la Copa del Mundo de 2026.
El reporte periodístico detalla que la propuesta inicial fue planteada por Bruno Chiomento, integrante del comité de gobernanza y auditoría de la institución, quien argumentó la necesidad de compensar al dirigente por los gravámenes derivados de su estancia en territorio estadounidense. Aunque la FIFA implementó esquemas similares de apoyo fiscal para un grupo reducido de colaboradores trasladados por motivos operativos, el caso del presidente contempló la cobertura total de sus cargas tributarias sin que estos montos fueran detallados en los informes públicos de transparencia adoptados tras los escándalos de corrupción de 2015.
Aunado al acuerdo fiscal, la investigación documentó el otorgamiento de otros beneficios económicos y de seguridad, incluyendo el despliegue de personal especializado con tarifas diarias de mil 300 dólares por agente para la protección de la familia del directivo durante los meses del torneo mundialista. Asimismo, se modificaron normativas internas y políticas de remuneración con la participación de asesores jurídicos cercanos a la presidencia, permitiendo ampliar el uso de residencias oficiales, el acceso a servicios de aviación privada y la flexibilidad en la recepción de obsequios institucionales.
Ante los señalamientos, voceros oficiales de la FIFA defendieron la legalidad de los pagos y aseguraron que las remuneraciones a sus altos funcionarios se encuentran sujetas a procesos de auditoría externa e independiente, aunque declinaron ofrecer mayores precisiones sobre el acuerdo fiscal específico. La controversia emerge en un momento clave, mientras el dirigente encabeza los preparativos finales del organismo de cara a su proceso de reelección previsto para marzo de 2027.
El caso vuelve a poner bajo el escrutinio público los mecanismos de rendición de cuentas y las políticas de gobierno corporativo dentro del deporte internacional, evidenciando los retos persistentes en la fiscalización de los recursos asignados a las altas esferas directivas.
Fuente: Investigación de The New York Times / Documentos internos de la FIFA | © Redacción NoticiasPV Nayarit









