Guardavidas municipales refuerzan vigilancia y están emitiendo recomendaciones de no acercarse. Piden apoyo a la ciudadana de hacer caso y de no arriesgarse
El fuerte oleaje que persiste en el litoral de Bahía de Banderas mantiene encendidas las alertas de Protección Civil y Bomberos, que confirmó la continuidad del cierre de playas durante este lunes para evitar accidentes y proteger la vida de residentes, turistas y trabajadores de la zona costera.
La restricción se mantiene ante las condiciones marítimas que representan un riesgo para quienes intenten ingresar al mar, por lo que las autoridades reiteraron el llamado a respetar los señalamientos preventivos y mantenerse alejados de las zonas donde las olas rompen con mayor fuerza.
En la zona norte del municipio, las playas de Sayulita, San Francisco, conocido como San Pancho, y Lo de Marcos permanecen bajo especial vigilancia debido al oleaje intenso. En estos puntos, los oficiales guardavidas mantienen recorridos de supervisión para advertir a los visitantes sobre el peligro y evitar que se introduzcan al agua.
La medida también se mantiene en Bucerías, Flamingos, la zona Centro y FIBBA, donde las playas continúan cerradas y bajo resguardo de las autoridades. Por el momento, no se ha establecido una hora para levantar las restricciones, ya que cualquier reapertura dependerá de una evaluación de las condiciones del mar y de que existan garantías suficientes de seguridad.
Protección Civil advirtió que no se debe confiar en los aparentes momentos de calma, pues las variaciones del oleaje pueden sorprender a quienes se acerquen demasiado a la orilla o intenten nadar. El riesgo aumenta cuando las personas ignoran las indicaciones de los guardavidas y permanecen en áreas expuestas al impacto de las olas.
Por ello, las autoridades exhortaron a las familias a mantener especial cuidado con niñas y niños, evitar acercarse a los puntos donde rompen las olas y atender las instrucciones del personal de emergencia. También pidieron no retirar acordonamientos ni ignorar las banderas y los avisos colocados para advertir sobre las condiciones peligrosas.
Los recorridos de vigilancia y las acciones preventivas continuarán durante toda la jornada, mientras se monitorea la evolución de las condiciones marítimas. Las autoridades insistieron en que el cierre no busca afectar las actividades turísticas, sino reducir la posibilidad de incidentes que puedan poner en peligro la integridad de los visitantes.
La reapertura de las playas se determinará únicamente cuando las condiciones permitan hacerlo de manera segura. Mientras tanto, el llamado es claro: no ingresar al mar y respetar las restricciones, pues unos minutos de diversión no justifican exponerse a un oleaje que puede convertirse en una amenaza para la vida.

