De la boda a la deportación: Caso de esposa de sargento sacude al Ejército de EU

La detención de Annie Ramos en Fort Polk pone en evidencia el endurecimiento de las políticas migratorias de la administración Trump, eliminando la indulgencia que antes se otorgaba a familias de militares en servicio.

Lo que debía ser el inicio de una vida conyugal en una base militar se transformó en una pesadilla legal. El sargento primero del Ejército de EE. UU., Matthew Blank, inició este martes una batalla desesperada para evitar la deportación de su esposa, Annie Ramos, de 22 años. La joven hondureña fue detenida por agentes del ICE el jueves pasado dentro de la base de Fort Polk, Luisiana, apenas días después de haber contraído matrimonio.

De la oficina de trámites al centro de detención
El arresto ocurrió cuando el sargento Blank llevó a su esposa a la base para iniciar el proceso de prestaciones militares y residencia permanente. Ramos, quien llegó a EE. UU. en 2005 siendo una bebé, tenía una orden de expulsión antigua que el actual gobierno de Donald Trump decidió ejecutar, rompiendo con la tradición del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de mostrar flexibilidad hacia los cónyuges de soldados activos.

El fin de la «discreción» militar
Defensores de los derechos de familias militares y expertos legales como Margaret Stock advierten que esta nueva política socava la moral de las tropas y la seguridad nacional. Anteriormente, el servicio militar de un familiar era un «factor atenuante», pero bajo las directrices actuales, el DHS sostiene que el uniforme no exime del cumplimiento de las leyes migratorias. Ramos, quien además es estudiante de bioquímica, se encuentra ahora en un centro federal esperando su expulsión.

Traición a las fuerzas armadas
Legisladores y grupos activistas han calificado estas detenciones como una «traición» a quienes arriesgan su vida por el país. Mientras el Pentágono guarda silencio, organizaciones como Foreign-Born Military Spouse Network señalan que si las familias de los soldados no son estables, la preparación de las fuerzas armadas se ve comprometida. Por su parte, el sargento Blank ha sido enfático: «No dejaré de luchar hasta que mi esposa vuelva a su hogar».

Fuente: Reporte de The New York Times / Declaraciones del DHS | © Redacción NoticiasPV Nayarit

                                                         
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