El exconsejero jurídico revela en su libro que el vocero presidencial facilitó el acercamiento de Sergio Carmona con liderazgos de Morena, gestionando apoyos económicos para procesos electorales clave.
Una nueva y explosiva revelación surge del libro «Ni perdón ni olvido» (referenciado anteriormente como «Ni venganza ni perdón») de Julio Scherer Ibarra. El exconsejero jurídico de la Presidencia vincula directamente a Jesús Ramírez Cuevas con el finado empresario tamaulipeco Sergio Carmona Angulo, identificado por autoridades federales como el «Rey del Huachicol».
Según el texto de Scherer, Ramírez Cuevas no solo sostuvo reuniones con el empresario —quien fue asesinado en 2021—, sino que habría fungido como el puente para que este operador financiero se acercara a las altas esferas de Morena, incluyendo al dirigente Mario Delgado y a diversos candidatos que hoy ocupan gubernaturas.
El engranaje financiero en el norte
Los informes citados en la obra señalan que a través de la gestión del vocero se habrían canalizado recursos para respaldar campañas estratégicas. Entre ellas destaca la de Américo Villarreal en Tamaulipas, así como procesos electorales en Sinaloa y Sonora. Carmona, quien basó su fortuna en un esquema de «huachicol fiscal» y empresas fantasma desde 2015, se habría convertido en una pieza central del financiamiento electoral del partido guinda.
Documentos en cortes de Estados Unidos
La gravedad de los señalamientos trasciende las fronteras mexicanas. El libro menciona que el nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece en documentos anexos a investigaciones por lavado de dinero y financiamiento electoral en cortes de Nueva York y Texas. Aunque todavía no existen procesos formales en contra del funcionario federal, las investigaciones estadounidenses siguen el rastro del dinero tras la huida a EE. UU. de Julio Carmona (hermano de Sergio), quien presuntamente colabora como testigo protegido.
El control tras la muerte de Carmona
Sergio Carmona fue ejecutado en noviembre de 2021 en San Pedro Garza García, Nuevo León. Tras su muerte, se reveló que mantenía comunicación con la DEA para entregar nombres de políticos involucrados en su red. Scherer apunta que, a pesar de su asesinato, la red de influencias y negocios —ahora bajo el mando de su viuda, Perla McDonald— habría continuado operando con contratos públicos e influencia en nombramientos estatales en el norte del país.
Fuente: «Ni perdón ni olvido» de Julio Scherer Ibarra / Latinus | © Redacción NoticiasPV Nayarit

