Demandan políticas públicas integrales frente al desgaste físico y económico de cuidadoras

Un estudio del CEEY revela que los costos para brindar cuidados oscilan entre 5 mil y 10 mil pesos mensuales, afectando severamente la salud y economía de las mujeres.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, un estudio presentado recientemente reveló el profundo costo humano y económico que enfrentan los hogares donde existen personas con necesidades de asistencia permanente. El documento titulado Percepción de las necesidades de cuidados y asistencia para infantes y jóvenes con discapacidad psicosocial, intelectual y múltiple advierte que las mujeres cuidadoras soportan las peores afectaciones colaterales, destacando un 76 por ciento de imposibilidad para laborar de manera remunerada, un 74 por ciento que descuida su propia salud y un 69 por ciento que padece trastornos crónicos de falta de sueño.

Durante el panel de discusión en el que se expusieron los resultados, la investigadora externa del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), Mónica Orozco Corona, detalló que el 92.9 por ciento de las familias encuestadas absorbe de su propio bolsillo los gastos para la compra de insumos básicos como pañales, mientras que el 91.5 por ciento destina recursos a transporte accesible y el 88.4 por ciento cubre terapias de rehabilitación. Los datos recabados por el centro de estudios subrayan que los costos mensuales para sostener estas labores oscilan de manera general entre los 5 mil y los 10 mil pesos, evidenciando una carga financiera insostenible para los sectores de menores ingresos.

Por su parte, Margarita Garfias Hernández, fundadora de la colectiva Yo Cuido México, puntualizó que casi el 78 por ciento de las personas entrevistadas cuida a un familiar con requerimientos continuos y multidimensionales, lo cual demuestra que las familias no enfrentan carencias aisladas. A su juicio, la satisfacción de estas demandas exige la consolidación urgente de un sistema articulado de apoyos públicos que interconecte áreas clave como la salud, la educación especializada, la movilidad urbana, la accesibilidad universal y la asistencia personal comunitaria, superando la dispersión de programas asistenciales actuales.

En el análisis comparativo con los esquemas gubernamentales vigentes, los especialistas señalaron que las pensiones bimestrales otorgadas a nivel nacional —que promedian dos mil pesos— cubren apenas una fracción mínima de los desembolsos reales que realizan los hogares. Al respecto, María Estela Álvarez Corona, secretaria de Bienestar de Tlaxcala, ejemplificó la gravedad de la desigualdad estructural con casos extremos donde mujeres adultas mayores en condición de pobreza extrema deben cuidar simultáneamente a varios hijos con discapacidad permanente, evidenciando la vulnerabilidad en la que operan miles de familias mexicanas.

La investigación concluye que la ausencia de una red de bienestar institucionalizada traslada la responsabilidad absoluta del cuidado a los hombros de las mujeres, perpetuando círculos de marginación social, pobreza patrimonial y deterioro físico. Ante este panorama, organizaciones civiles e investigadoras urgieron al Estado a replantear las políticas públicas de asistencia social, transformando el cuidado en un derecho universal exigible que garantice la sustentabilidad económica y la dignidad tanto de quienes requieren asistencia como de quienes los cuidan.

Fuente: Estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) / Colectiva Yo Cuido México | © Redacción NoticiasPV Nayarit

                                                         
Compartir