Investigadores comprobaron que el exceso de sodio y conservadores en carnes procesadas altera la presión arterial independientemente del consumo directo de sal.
Una investigación longitudinal realizada en más de 8 mil adultos y difundida por publicaciones especializadas en nutrición determinó que el consumo frecuente de carnes procesadas y embutidos —como jamón, tocino, salami y mortadela— está vinculado directamente con un incremento de hasta el 30 por ciento en el riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
El estudio, desarrollado por investigadoras de universidades brasileñas sobre la cohorte ELSA-Brasil, dio seguimiento durante cuatro años a participantes de entre 35 y 74 años. Los resultados mostraron que las personas con una ingesta moderada de estos productos registraron un aumento del 19 por ciento en la incidencia de presión arterial alta, mientras que en el grupo con mayor consumo la probabilidad ascendió al 30 por ciento.
Especialistas en salud detallaron que las carnes frías contienen concentraciones elevadas de sodio adicionado, sal y conservadores como nitritos y fosfatos, formulados para prolongar la vida útil del producto. Estas sustancias favorecen la retención de líquidos, incrementando el volumen sanguíneo y sobrecargando las paredes vasculares.
Ante este panorama, instituciones de salud internacional como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Clínica Mayo reiteraron la importancia de reducir la ingesta de alimentos procesados y optar por proteínas frescas preparadas en casa, recordando que el límite diario recomendado de sodio para un adulto debe ser inferior a los 2 mil miligramos.
Fuente: Revista Nutrition – OMS – Clínica Mayo | © Redacción NoticiasPV Nayarit

